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Página 6 de 7 Hacia una tipología o definición de competencia
Según lo visto hasta acá, este trabajo cuestiona la concepción unidimensional de competencia, por considerarla ineficiente y restrictiva, aunque también hemos indicado que de la anterior visión viene emergiendo otra multi-dimensional. De hecho, las competencias funcionales y cognitivas son cada vez mas aplicadas en Estados Unidos y se vienen adicionando a las competencias conductuales o de comportamiento. Por otro lado, en el Reino Unido, según se ha dicho, las competencias cognitivas y conductuales se vienen integrando al modelo de competencias funcionales. Completa el marco de nuestro análisis la incorporación de Francia, Alemania y Austria, países que recientemente ingresaron a este plano, con la característica que ellos parten adoptando un enfoque mas holístico, incorporando desde el principio el tema de las destrezas, habilidades y el comportamiento como dimensiones de las competencias, tal como lo han hecho los países que adoptaron el sistema de formación vocacional con base en competencias. A partir de este análisis pensamos entonces que una definición o tipología holística, es útil para entender la combinación de conocimiento, destreza y competencia social, necesarias para las ocupaciones. Las competencias que se requieren para una ocupación son: conceptual (cognitiva, conocimiento y comprensión) y operacional (funcional, sicomotriz y destreza aplicada). Las competencias que están mas relacionadas con la efectividad individual son igualmente conceptual (meta-competencia, incluyendo aprender a aprender) y operacional (competencia social, incluyendo comportamiento y actitudes). La relación entre estas 4 dimensiones de competencia queda graficada en el cuadro N°1, la cual forma una amplia estructura que ayuda a desarrollar una definición de competencia. Las primeras tres dimensiones, cognitiva, funcional y social son consideradas universales y claramente consistentes con el enfoque francés (saber, saber hacerlo, saber ser) y también con la antigua denominación KSA (conocimiento, destrezas y actitudes) asociada a la formación profesional. De este modo, conocimiento (y comprensión) es representado nítidamente por competencia cognitiva, las destrezas son representadas por competencia funcional, y las competencias (de comportamiento y de actitud) son representadas por la competencia social. Es pertinente aclarar que la meta-competencia es más bien distinta a las tres primeras dimensiones, ya que opera como medio facilitador para que se adquieran las otras competencias. Es igualmente aclaratorio señalar que si bien es posible distinguir estas dimensiones analíticamente, en la práctica, una persona no solamente debe poseer conocimiento trascendente , destrezas funcionales y un comportamiento social acorde al propósito de ser efectivo en su puesto de trabajo, sino que también las competencias requeridas de una ocupación están también invariablemente descritas en términos multi-dimensionales. 
Cuadro 1. Tipología de competencia El modelo holístico de competencia es quizá mejor representado por un tetraedro, en el que se refleja la unidad de competencia y la dificultad de separar, en la práctica, las dimensiones cognitiva, funcional y social. En el cuadro N°2, el modelo holístico es representado en planta (Plan view). En esta planta, la meta-competencia actúa en una relación insumo producto de competencia y se encuentra a la base del tetraedro. Las competencias prácticas están situadas en las caras del tetraedro, combinando elementos de las dimensiones en diferentes medidas. Independientemente de cómo sea representado, el modelo holístico multidimensional es cada vez mas reconocido ya que nos ofrece la oportunidad de poder alinear de mejor manera la oferta de formación orientada a puestos de trabajo así como maximizar la sinergia entre la educación formal y el aprendizaje empírico en función del desarrollo de competencias profesionales. Cuadro N°2. Modelo Holístico de Competencia.
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